Have we lost our defenses?

Versión en español a continuación


The conclusion to this piece is a mere question, not a definitive answer.

The West has achieved The Cornucopia. The Horn of Plenty is no longer a product of human imagination but a concrete reality. Death by illness before old age is rare, antibiotics and painkillers are readily available. Material excess is pervasive: A visit to any hypermarket such as Carrefour or Walmart offers a plethora of durables and consumables. The innumerable kinds of food offered deserves some reflection. The hypermarket I usually visit in the outskirts of Madrid stocks more than three meters of shelves with different kinds of olives. Black, green, anchovy-filled, spiced, hot, big sizes, medium sizes, small sizes, cans, jars or even plastic bags. Nobody at a given time requires so much choice but desires change over time and across people. There are many of us out there. The hypermarket managers just want to make sure that every visiting shopper can find a suitable choice when he visits the store whatever that might be. Another gift of The Cornucopia that deserves special thought is silicon-based technology. Electronic contraptions have reached unthinkable sophistication. Looking back at old science-fiction stories only electronic gadgets have delivered above expectations while extraterrestrial travel or miraculous biological enhancements have remained moderate, constrained by the limitations of gravity and carbon. Finally, the gifts of The Cornucopia have also pacified mankind through commerce and it is now straight-forward to travel through much of the world without fearing violence from either bandits or armies. We have forgotten scarcity and need. Our essential necessities take very little effort to be covered. But could this be our undoing?

We must seriously consider if an increase in comfort can reduce our capacity to react to changes in our environment. In the words of Nassim Taleb, we must not mistake a cat for a washing machine. Cats, and humans, respond to the environment through stressors. Exercise and your muscles become bigger, run and you stamina increases. And equally in the field of ideas. Eliminate those stressors and our behavior, that of The West as a whole, might change. I believe it is happening already and it is best understood through the beliefs of Millennials. I’m not going to tangle myself in definitions, I just assume they are those with less than five years of experience in the workforce. I cannot find a single example where Millennials do not behave in the worst possible manner as predicted by a lack of stressors. Broadly speaking, they have swallowed every single golden calf thought of by the Frankfurt School, Cultural Marxists, Third-wave feminists and beyond. I will enumerate but it is a futile effort, a much better picture can be formed by spending some time browsing through any mainstream click-bait site: Diversity, hedonism, self-mutilation, extreme tribal beliefs and so forth. The coordinated and loud voices of fringe groups has convinced them that a hyper-fragmented society can thrive and avoid conflict when all historic evidence points to the opposite. The lack of plagues and wars have made our youngest throw themselves towards bland food or mindless travel as sole signals of refinement and status. The advances of medicine and pharmacy have allowed them to embrace despicable acts of self-harm that have taken us back before the tribal stage. Even worse than tribal costumes as these acts that are justified not as elements of group adhesion but of individuality. And all this has happened thanks to The Cornucopia. With its seemingly unending supply of goods it has managed to switch the public discourse, more than ever, from facts to feelings. Once needs are indefinitely guaranteed ignoring facts has no impact on your livelihood.

The Cornucopia was one of the attributes of Fortuna, goddess of luck, chance and fate. But Fortuna had another attribute, maybe a more important one: The Wheel of Fortune, Rota Fortunæ. Her turning wheel, which symbolizes the unpredictable and changing nature of the gifts she bestows. Carmina Burana, the Goliardic poem made by Orff’s eponymous cantanta, explains this in Latin: O Fortuna – velut luna – statu variabilis; O Fortune – like the moon – you are changeable. Put more bluntly: the horn could turn upwards any time and stop suffocating us in abundance. It is easy to see how the changes in behavior triggered by The Cornucopia could in turn precipitate its dismissal.

Can it be stopped? And if it were possible, will they listen? Or will Cassandra’s tragedy repeat itself millennia later?


La conclusion de esta pieza es una mera pregunta, no una respuesta definitiva.

Occidente ha logrado La Cornucopia. El Cuerno de la Abundancia ya no es un mero producto de la imaginación humana sino una realidad tangible. La muerte por enfermedad durante la juventud es poco habitual, se pueden obtener antibióticos y analgésicos con facilidad. El exceso material es omnipresente: Una visita a cualquier hipermercado como Carrefour o Walmart ofrece una plétora de productos duraderos y perecederos. Las innumerables variedades de comida que ofrece merecen cierta reflexión. El hipermercado que suelo visitar a las afueras de Madrid tiene más de tres metros de estanterías dedicadas a diferentes tipos de aceitunas. Negras, verdes, rellenas de anchoa, especiadas, picantes, envases grandes, envases medianos, envases pequeños, latas, botes, e incluso bolsas de plástico. Está claro que nadie en un momento dado necesita tanta variedad pero nuestros deseos cambian con el tiempo y somos muchos ahí afuera. A veces nos apetece una cosa otras otra parecida pero diferente. Los gestores del hipermercado sólo quieren asegurarse de que cualquier comprador encuentre su variedad deseada cuando visita la tienda sea esta la que fuere. Otro regalo de La Cornucopia que merece una reflexión especial es la tecnología basada en el silicio. Los ingenios electrónicos han alcanzado cotas de sofisticación impensables. Echando la mirada atrás a los antiguos relatos de ficción especulativa sólo los aparatos electrónicos han superado las expectativas mientras que los viajes espaciales o las mejoras biológicas milagrosas se han mantenido más estables, acotados por las limitaciones de la gravedad y el carbono. Finalmente, los regalos de La Cornucopia también han pacificado la humanidad a través del comercio y ahora viajar carece de riesgos en buena parte del mundo sin violencia ni de bandidos ni de ejércitos. Hemos olvidado la escasez y nuestras necesidades esenciales requieren muy poco esfuerzo para ser cubiertas. ¿Pero podría ser esto nuestra perdición?

Debemos considerar seriamente si un aumento de nuestro confort puede reducir nuestra capacidad para responder a cambios en nuestro entorno. En palabras de Nassim Taleb, no debemos confundir un gato con una lavadora. Los gatos, y los humanos, responden a su entorno a través de estresores. Levantas peso y tus músculos crecen, corres y tu resistencia aumenta. E igual en el ámbito de las ideas. Si se eliminan dichos estresores nuestro comportamiento, y el de Occidente en su conjunto, podría cambiar. De hecho creo que ya está sucediendo, siendo la mejor forma de entenderlo a través de las creencias de los Millennials. No me voy a enredar con definiciones, simplemente asumo que son aquellos con menos de cinco años de experiencia laboral. No soy capaz de encontrar un ejemplo en el que los Millennials no se comporten de la peor manera posible tal y como predicen la ausencia de estresores. De forma generalizada, se han tragado todos y cada uno de los becerros de oro ideados por La Escuela de Frankfort, los Marxistas culturales, y las feministas de tercera ola, y más allá. Hare una enumeración pero es un esfuerzo fútil, se puede lograr una imagen mucho más completa con sólo visitar alguna página de click-bait cualquiera: Diversidad, hedonismo, auto-mutilación, creencias tribales extremas y demás. Las voces arrogantes y coordinadas de grupos marginales les han convencido de que una sociedad hiperfragmentada puede prosperar y evitar el conflicto cuando toda la evidencia histórica apunta a lo contrario. La ausencia de plagas y guerras ha hecho que nuestros más jóvenes se lancen a la comida insulsa y el viaje intrascendente como únicas señales de refinamiento y estatus. Los avances en medicina y farmacia han permitido que se entreguen a repugnantes actos de autolesión que nos han retrotraído a antes de la etapa tribal, ya que dichas lesiones se justifican no como elementos de adhesión al grupo sino de individualidad. Y todo esto ha sucedido gracia a La Cornucopia. Sus aparentemente ilimitadas provisiones han permitido que el discurso público se mueva, más que nunca, de los hechos hacia los sentimientos. Una vez que las necesidades están cubiertas indefinidamente, ignorar los hechos no tiene ningún impacto en tu vida.

La Cornucopia era uno de los atributos de Fortuna, diosa de la suerte, el azar y el destino. Pero Fortuna tenía otro atributo quizás más importante: La Rueda de Fortuna, Rota Fortunæ. Su rueda giratoria que simboliza la naturaleza impredecible y cambiante de los regalos que otorga. Carmina Burana, el poema goliardo elevado a la fama gracias a la cantata del mismo nombre de Orff, explica esto en latín: O Fortuna – velut luna – statu variabilis; O Fortuna – como la luna – eres cambiante. Dicho más burdamente: el cuerno se puede girar hacia arriba en cualquier momento y terminarse así nuestra abundancia. Es fácil ver cómo los cambios de comportamiento debidos a La Cornucopia podrían a su vez precipitar su agotamiento.

¿Se puede evitar? Y si se pudiese, ¿nos escucharían? ¿O por el contrario se repetiría la tragedia de Casandra milenios después?

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s